Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba
La tercera película de la saga basada en las Crónicas de Narnia de C.S.Lewis es una muy buena realización cinematográfica, dirigida por Michael Apted , que nos permite reflexionar acerca de la condición del hombre y de lo que nos hace más humanos.
En el contexto de la Segunda Guerra Mundial y separados de sus hermanos mayores, Edmond y Lucy vuelven a Narnia. Su primo Eustace los acompaña accidentalmente. Se encuentran con el Rey Caspián que en el “Viajero del Alba” busca a los señores de Narnia, perdidos durante el reinado de su padre. Los protagonistas pasarán por varias aventuras para liberar a las islas de los hechizos de la Bruma, símbolo del mal que acecha. Para esto deberán buscar las siete espadas de los señores de Narnia. La historia es sencilla y sigue el tradicional camino del héroe, propio de este tipo de films, pero lo más interesante es la profundidad que el director Apted logró en los personajes.
Cada uno de ellos se mueve por el deseo de bien y por el compromiso en cumplir una misión para la que han sido elegidos. En este recorrido, lucharán contra el mal, que tratará de apoderarse de ellos tentándolos con el deseo de la belleza, del poder, del dinero. “Deberán derrotar la oscuridad interior para derrotar la exterior” les dice el mago encargado de aclarles cual es la verdadera y peligrosa empresa que deben cumplir. Así, Lucy será tentada con la belleza; Caspián y Edmond se enfrentarán por el poder y el privilegio de ser el primero. Edmond y Eustace sufrirán la tentación del dinero. Saldrán vencedores porque siguen el deseo de bien que hay en sus corazones, porque escuchan a sus amigos que nos les permiten traicionarse a ellos mismos y porque el encuentro con Aslam les ha marcado la vida.
Eustace, un chico que prefiere los libros de información y se burla de sus primos que hablan de Narnia, será héroe a pesar de sí mismo. Sufrirá una transformación en dragón, imagen de la valentía y el coraje que tiene dentro. Vivirá su propia aventura y se convertirá en más humano gracias a su decisión de ser protagonista y a Aslam que lo salva, pero este no le ahorra su decisión y su trabajo. Reepichheep le dirá “tienes un destino extraordinario. Algo mucho más grande de lo que piensas.” Esta será la decisión a la que Eustace se enfrenta: sucumbir a su miedo y a las tentaciones que sufre, seguir como es o aceptar el desafío de un destino en el que nunca había pensado.
Reepicheep es el personaje que despliega una visión positiva sobre los hechos y las personas. Este simpático personaje será el que acompaña a Eustace en su camino, alentándolo, confiando en la grandeza interior de este muchacho devenido dragón.
El que dirá que nada es más grande que un poco de fe. El que no duda en defender y dar la vida por sus reyes; el que quiere conocer la Tierra de Aslam, la tierra prometida, mucho más que el deseo de honor y participar de las batallas que son la razón de sus acciones.
El encuentro con Aslam, que en el mundo de Narnia creado por Lewis simboliza a Dios, un personaje que aparece poco pero que siempre está presente, pondrá a los protagonistas principales frente decisiones que definirán su vida para siempre: Edmond y Lucy no volverán a Narnia, deberán buscar a Aslam en su propio mundo. “Allí tengo otro nombre. Tienen que aprender a conocerme por ese nombre. Éste fue el motivo por el que se los traje a Narnia, para que al conocerme aquí durante un tiempo, me pudierais reconocer mejor allí”, les dice Aslam.
Caspián se encontrará ante la disyuntiva de volver a ver su padre o aceptar el reino y su pueblo como un don al que debe responder.
En definitiva, “La travesía del viajero del alba” es una película que al mismo tiempo que entretiene, muestra en imágenes la condición en las que nos encontramos todos. Hombres que desean lo grande pero se dejan seducir por aspiraciones aparentemente más reales que el anhelo de infinito y la pasión por el cumplimiento personal. Personas que todos los días deben entablar una lucha contra el propio mal y sus consecuencias en el mundo. Hombres que se enfrentan, en el medio de su vida cotidiana, con la misma decisión que los protagonistas: reconocer a Quien es la verdadera fuente de bien y felicidad y aceptar la vida como un don.
Gloria Candioti


