Que todos podamos decir “Padre Nuestro”

Encuentro Paz IIIPublicamos la carta enviada por el presidente del Centro Cultural Charles Péguy en adhesión al Encuentro de Oración por la Paz “Espíritu de Asís”, haciendola explícita y compartiendo el hecho con todos.

 

Buenos Aires, viernes 23 de octubre de 2009.

Estimada Martha de Antueno:

Queremos expresar nuestra adhesión a este nuevo encuentro de oración por la Paz “Espíritu de Asís”, un momento precioso para recuperar el sentido de nuestro obrar diario en medio de las urgencias de la vida.

Existe un conjunto de exigencias elementales que nos constituyen como personas: exigencia de verdad, de belleza, de justicia, de felicidad. Lo que la Biblia llama corazón, el motor que impulsa todo nuestro actuar, aun cuando en muchas ocasiones parezca como apagado u oculto tras múltiples preocupaciones.

La proximidad del Bicentenario resulta una buena ocasión para volver la mirada a nuestra propia historia y evaluar cómo hemos respondido a estas exigencias, a este corazón de la persona.

Aparecen frente a nosotros dos caminos claramente diferenciados. Por un lado, el camino de la violencia que parecía acercarnos rápidamente a objetivos ansiados y sin embargo con igual rapidez mostraba la fragilidad de sus logros, mientras nos hundía aun más en su espiral de violencia. Queda de él sólo el rastro de su impotencia para construir.

Por otra parte, tenemos camino de la paz. En nuestra historia comprobamos lo que nos enseñara Juan Pablo II: es una vía que tiene otros tiempos, mayores exigencias, mayor compromiso, pero que muestra toda su potencia en la capacidad de llevar adelante construcciones sólidas y duraderas, aptas para el desarrollo de la persona.  

Nosotros seguimos creyendo en el camino de la paz, y este encuentro es fiel testimonio de ello ya que reconocemos que no bastan las fuerzas del hombre para realizarlo. Por esto hacemos nuestras las palabras de Benedicto XVI en su última encíclica referida al desarrollo humano integral, porque necesitamos abrirnos al sentido último de la realidad, al Misterio, en un pedido que nos hermana:

“El anhelo del cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como «Padre nuestro». Que junto al Hijo unigénito, todos los hombres puedan aprender a rezar al Padre y a suplicarle con las palabras que el mismo Jesús nos ha enseñado, que sepamos santificarlo viviendo según su voluntad, y tengamos también el pan necesario de cada día, comprensión y generosidad con los que nos ofenden, que no se nos someta excesivamente a las pruebas y se nos libre del mal”.

Un fraterno saludo, 

Héctor Godino        

Presidente      
Centro Cultural Charles Péquy

Encuentro Paz

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